Oráculos Andinos

Encontré este articulo que presenta el libro

“Adivinación y oráculos

en el mundo andino antiguo”.

Marco Curatola y Mariusz Ziolkowski (eds.)

http://corinto.pucp.edu.pe/sen/node/133

Enviado el 28 de Abril, 2008 por rivera.jj

  Escrutar el futuro es el sueño de la humanidad. Lo no llegado, lo insondable; en él toda figuración es posible, en especial, la esperanza. Laconfianza en los acertijos sobre aquella nada porque aún no es. Al parecer, según los autores de este libro, los antiguos habitantes de estas tierras eran expertos, muchos y profesionales, en descifrar los signos, las voces, los síntomas del avenir. Eran unos pueblos atentos a las formas posibles que tomaría ese vacío al hacerse presente. Un imperio que organiza en su vasto territorio una red para dar un cuerpo al futuro ¿una administración, tantos templos, caminos, comida e intrigas, tanta inversión para escrutar el vacío?

El oráculo es una respuesta a la incertidumbre y un ordenador de las acciones sujetas a la voluntad humana, a su imaginar el futuro. Tales son las funciones primarias del oráculo. Y como consecuencia, es decir, secundariamente, es un arma política, legitimadora de los gobernantes y de sus decisiones, también de las aspiraciones políticas de los subalternos. Estas son consecuencias y no causas del oráculo. Del mismo modo que la religión puede ser empleada como un opio que los gobernantes utilizan para hacer soñar a sus pueblos sin que por ello la religión pueda ser reducida a esa manipulación política; el opio como consuelo de la opresión es una utilización de la religión, no su fundamento. El empleo no siempre define el ser de las cosas; al menos no lo es el aprovechamiento más o menos inconfesado e ilícito de la religión. La gente cree de buena fe en sus dioses y oráculos. El contrabando no es su característica sino una consecuencia.
Una esencia de la naturaleza humana es,  pues, el no saber lo que vendrá mañana ¿Cómo luchar contra ese ser nuestro que nos define? Los dioses y sus oráculos tienen la respuesta. Sin embargo y como bien es sabido, las predicciones son trazas y artificio humano, en suma, una ilusión. Una ilusión que moviliza y ordena a los hombres pero que es frágil y sus aciertos, problemáticos y más bien raros. Ante los fracasos, unos oráculos remplazan a otros, se multiplican y colman el paisaje de pirámides truncas, de guacas sobre guacas, de edificios construidos sobre ruinas. El Perú, el Perú Antiguo está atiborrado de esos monumentos a la esperanza, a sus logros y fracasos.
Los artificios e ilusiones contienen un examen de los deseos y de las voluntades humanas, de sus condiciones y estados; también contienen unas observaciones sobre los síntomas de la naturaleza. Los oráculos muestran espejismos con una cierta base objetiva; es decir, son también el fruto de sondeos y de cálculo de probabilidades. Por eso no siempre fracasan. La magnificencia de los templos, la permanencia por siglos, testimonian sus aciertos, como las destrucciones voluntarias y abandonos, sus fracasos. En la medida que la base objetiva sea sólida, las posibilidades de acertar son mayores. Los oráculos realmente pueden decir lo que será.
El libro es un compendio de cuestiones, hipótesis y un estado de la cuestión sobre los oráculos en el Antiguo Perú. Quisiera señalar algunos de los asuntos tratados.
Expone los indicios, las evidencias e interrogantes sobre las formas y los componentes que tenía el oráculo: sobre el dios que habla, el templo en que lo hace, los sacerdotes que administran e interpretan sus palabras; que la transmiten y difunden; también, sobre los fieles y sus demandas. Los escuchas son gobernantes, grupos sociales regionales, bandos en pugna, pueblos que indagan sobre el clima y sus consecuencias. Y no solo son oráculos. Eran dioses que decían lo que será, pero también, lo que fue. Protegían y colmaban de bienes a sus fieles. Y el lugar podía ser también la cuna y el cementerio de los pueblos que le reverenciaban.
Así, al menos en el Horizonte Tardío, los oráculos pudieron haber tenido una función social múltiple: las peregrinaciones, su concentración en torno a los oráculos, habrían contribuido al conocimiento de los reclamos y deseos de vastos sectores; servido para sacralizar y de ese modo, hacer aceptables las disposiciones de los gobernantes; la guaca podía ser el sitio de origen y el lugar de la renovación de la vida; además de oráculo, era un dios protector y propiciador de sus pueblos. Esta concentración y heterogeneidad de funciones muestra que las guacas eran además de oráculos, templos y centros religiosos complejos.
En el libro se plantea y se discute la posibilidad que las peregrinaciones a los oráculos del Horizonte Tardío hubiesen existido antes de este periodo y si perviven aún bajo la forma de las peregrinaciones católicas peruanas. Peter Eeckhourt afirma en su artículo que no hay evidencias arqueológicas que sugieran la presencia de las peregrinaciones antes del Horizonte Tardío.
María Rostworowski muestra unos casos de convergencia entre unas peregrinaciones Mariuz Ziolkowski.Coeditor del librocatólicas y sus lugares con las antiguas de esos mismos sitios. Presenta tales similitudes para su discusión y no para formular una hipótesis o llegar a una conclusión.
La pervivencia de aquellas romerías hasta los tiempos modernos es sugerente como problemática. Se basa en las concordancias formales entre las antiguas manifestaciones y las actuales y también, en ciertas expresiones religiosas durante los primeros tiempos del Virreinato que tenían una apariencia cristiana que camuflaba una religión inca que se resistía a desaparecer.
Los cronistas advirtieron y los concilios limenses trataron de estas formas mixtas, de disimulo voluntario de algunos elementos de la religión precedente. Sin embargo, no fueron fenómenos exclusivos del Perú. El cristianismo se erigió sobre los templos, los cultos y las costumbres paganas; no lo hizo sobre la nada. Así, hubo templos paganos que se acondicionaron para ser cristianos; los espectáculos del Coliseo, en los cuales se representaban mitos y prácticas rituales del antiguo paganismo, pervivió durante siglos después de Constantino; los Carnavales no son unas fiestas de origen cristiano, nuestras procesiones recuerdan las paganas; hay quienes sostienen que la fecha del nacimiento de Jesús habría sido impuesta por Constantino porque era también el onomástico de Baco y de Mitras –lo cual no quiere decir, si así fuese, que cuando ahora festejamos la Navidad estemos rindiendo culto a Baco o a Mitra. Tales resabios no pueden inducirnos a concluir que el paganismo pervivió en tanto sistema religioso; aquellas manifestaciones son fragmentos, no responden ni expresan un sistema de pensamiento religioso autónomo ni distinto al cristiano. Que la Virgen del Rosario cambiara de nombre por el del lugar de su culto, Copacabana, no quiere decir que ella sea la versión actual del ídolo que allí había, y sobre todo, no quiere decir que aún se rinda culto y se realicen peregrinaciones en honor a un viejo ídolo escondido bajo el regazo de la Virgen; al menos, ese no es el predicamento de los fieles de la Virgen de Copacabana. Las formas y los contenidos no siempre coinciden. Las formas religiosas suelen pervivir más que los sistemas religiosos. Las peregrinaciones católicas del Perú actual tienen indudables formas comunes con lo que había en la época de los incas, a tal punto que aquellas de los incas también las llamamos peregrinaciones. Pero la similitud de forma no es prueba de génesis.
Los dioses, sus guacas y oráculos, sus sacerdotes y fieles tenían la función religiosa –explicar el misterio de lo no llegado y así dar sentido, esperanza y seguridad a los hombres-. Además y por añadidura, servían para legitimar a los poderosos y sus disposiciones; también, podían servir para expresar los estados de ánimo y las demandas de los humildes. Su culto servía para el comercio, para unir a los pueblos en torno a unas creencias e intereses comunes y a sus requerimientos comerciales. En la guaca la palabra del poderoso y la del humilde se sacralizaba o se hacía natural, propia del orden de las cosas. El complejo orden inca tenía en el oráculo un punto de articulación, de comprensión y de aceptación. Fue pues la guaca y el oráculo una urdimbre de la trama social de entonces. Bien hace Marco Curátola en calificar el oráculo del Horizonte Tardío de hecho social total. Marcel Mauss habría estado de acuerdo con él si hubiese leído este libro magnífico libro que presentamos.

Alejandro Ortiz Rescaniere

Lima, 24 de abril de 2008 

Adivinación y oráculos en el mundo andino antiguo“, Marco Curatola Petrocchi y Mariusz S. Ziolkowski editores, 310 páginas, Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima, 2008.

Mas informacion al respecto en la WEB del IFEA y de Andina.

Una breve entrevista a Marco Curatola respecto al libro.

Una entrevista en video a Mariusz Ziolkowski en Varsovia (Polonia).

La foto incluida arriba es de Mariusz Ziolkowski, coeditor del libro.
Autor: Juan Javier Rivera Andia
Lugar: Smithsonian Institution (Washington DC, marzo 2008)
 
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: